Las instituciones tienen infinitas formas de nacer: algunas han surgido como consecuencia de profundos conflictos sociales o bélicos; otras son producto de mentes lúcidas que señalaron la ruta para abrir nuevos caminos. A mediados del siglo pasado se gestaron en México dos criaturas intelectuales como inesperado fruto de la Guerra Civil española. A finales de la década de 1930 numerosos intelectuales fueron expulsados de la península ibérica y encontraron refugio en México, donde contribuyeron a la expansión del Fondo de Cultura Económica y al surgimiento de La Casa de España: dispuestas por Daniel Cosío Villegas y Alfonso Reyes, prensas y aulas se abrieron a los muchos académicos y pensadores trasterrados en nuestro país. Juntos pero sí revueltos, La Casa —que luego se convertiría en El Colegio de México— y el Fondo han contribuido desde entonces al estudio y la difusión de lo más sobresaliente del pensamiento moderno.

Javier Garciadiego, historiador y ex presidente de El Colegio de México, detalla aquí el origen y la consolidación de dos entidades cuyas relaciones han sido, a decir de Reyes, “íntimas y cordiales”. El análisis de las traducciones publicadas en las principales colecciones del Fondo en sus años mozos —en particular las que Wenceslao Roces, José Medina Echavarría, José Gaos y Eugenio Ímaz hicieron de Marx, Weber, Heidegger y Dilthey, respectivamente— permite ver cómo la apertura intelectual iniciada en España por Ortega y Gasset tuvo un productivo eco en México. Este minucioso recuento retrata a los exiliados, su labor editorial, su compromiso con el pasado y el porvenir; por ello, constituye un homenaje a su abnegada y fértil labor.

México, Fondo de Cultura Económica, 2016,
109 p., 13.5 × 21 cm
ISBN 978-607-16-4256-1
Encuadernación rústica cosida, con solapas

Precio de venta al público: $95.00

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